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martes, 27 de enero de 2015

UN BUEN PLAN

   
   Abandono Plutón. En unos días, en horas casi, frenaré su órbita y saldré despedido a la Tierra. En esta singladura, no exenta de miedos, sólo admitiré nuevas charlas, nuevos amigos, risas, muchas risas, y amor, un poco de amor. Cuando llegue a mi destino, en la cumbre de vuestro mundo, os contemplaré ilusionado como un niño chico porque abajo un buen plan me esperará o más bien esperaré yo de él. Ya es definitivo. En unos días, en horas casi, me piro a Madrid.

  Toc, toc... ¿Hay alguien en el planeta? 



jueves, 27 de marzo de 2014

BONITAS PIERNAS



¿De quién es esta polla?
Tuya.

Anónimo.




   Con el móvil en la mano aguanté sin responder a la llamada. No quería estar tan solícito. Quería saber cuánto tiempo era capaz sin saber de él. Nunca tanta dependencia fue tan dañina a pesar de la costumbre. Siempre con el líder desde que era pequeño, como Sancho Panza con Don Quijote, como Watson con Holmes, como BuBu con Yogui. Mi presunta debilidad y enfermiza timidez pasaría así más desapercibida. Un polo opuesto que hizo que atrajera a los aspirantes a gurús con sorprendente facilidad. El oxímoron perfecto, el cazador cazado...

   Hace años que apareció en mi vida uno de esos gurús pateando con unas bonitas piernas. Una parte de su anatomía que no me había llamado especialmente la atención hasta que un día de agosto,  a la salida de una discoteca de Sitges donde se había celebrado una fiesta de la espuma, o lo que es lo mismo, una orgía, un francés chapurreando español le dijo a mi por entonces novio que tenía unas bonitas piernas. Él le contestó comiéndole la boca. El muy maricón mutó de repente en romántico con la cantidad de rabos que se había comido minutos antes en la pista de baile...

   Por avatares de los dioses, y por qué no decirlo, Grindr mediante,  hace casi un año se reinstalaron en Plutón otras bonitas piernas. Cuando las vi por primera vez me asusté: eran calcadas a las que el francés de Sitges piropeó. Nunca una belleza me dio tanto pavor. Los fantasmas del pasado se instalaron con él y mis intentos por exorcizarlos fueron en vano. Establecí unilateralmente una absurda ley de dependencia que desembocó hace dos días en una histeria de paredes desconchadas y nudillos sangrantes. Quizá sea el sentido de pertenencia, la distancia y no poder controlar, el creer que querer es lo mismo que apropiarse o simplemente el exceso de oxitocina que  el puto amor provoca fue lo que desde un principio me hizo sentir un irrefrenable miedo a la pérdida. Infundado o no, pues vomitarlo aquí no significa otra cosa que catarsis y no conclusión, he decidido ponerme a prueba una vez  más y demostrarme que puedo aguantar un tiempo sin saber nada de él. Podría dejarlo y muerto el perro se acabó la rabia pero no quiero, no puedo. He encontrado una solución más práctica y factible para tratarme de esta locura que son los celos. Me marcho a un lugar frío, individualista, cuadriculado y robótico. Me piro a Berlín. 




sábado, 21 de diciembre de 2013

EL DÍA QUE ME MUERA

   El día que yo me muera quiero estar acompañado. Ya es triste vivir para morir y encima tener que hacerlo solo. Desecharé entonces ese miedo que siempre he tenido. No quiero que haya lloros, si acaso desprecios y escucharlos sin poder rebatirlos. No revelarme porque por una vez ya no me importará saber  lo que opinen de mí. Quiero que asista al sepelio mi hermana y me de una explicación convincente de por qué se fue tan pronto. Supongo que vendría acompañada de mi padre, que por ley natural tampoco estará de cuerpo presente y poder así reconciliarme de una puta vez con él. Morir en paz es lo que más desearía. Pondrán en la sala mi voz en off, aunque la última palabra quede en suspiro, para agradecer a todos su presencia a lo largo de mi, espero, longeva vida. Fui bien nacido y es de bien muerto ser agradecido. La noche de mi velatorio, poco antes de extinguirme, pincharán mis músicas, proyectarán en bucle Los Cuatrocientos Golpes  y al amanecer aparecerá un aprendiz de cura que me recitará desnudo a Gil de Biedma y a Lorca mientras lanza en mi ataúd fotos mías ardiendo, instantáneas que acabarán prendiendo mi alcoholizado cuerpo. En este, mi funeral imaginado, donde únicamente los girasoles como flores estarán permitidos, alguien estará vetado pues de lo contrario me cagaré en Él. Aunque bien es cierto que si Dios se presentase en mi entierro me contendría en el último momento, por si acaso.




NO VOLVERÉ A SER JOVEN

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Gil de Biedma, 'Poemas Póstumos' (1968)



viernes, 6 de diciembre de 2013

VIDA

  Desde pequeño siempre me llamó la atención cómo los bebés al acercarles mi dedo chico lo agarraban con fuerza. Leí una vez que este acto era algo así como engancharse a la vida. La vida, qué cosa... Hace unos días que me estrené como tito y la casualidad quiso que fuera con la sobrina más guapa del mundo.  En esta foto estoy con ella mano a mano y os puedo asegurar que lo que leí era falso, el que se agarra a la vida soy yo. 

   Bienvenida a la Tierra, preciosa.


domingo, 3 de noviembre de 2013

LA NADA ENCONTRADA


"Cuando de veras se quiere, el miedo es tu carcelero..." Rafael de León



  Aprovechó que se estaba duchando para contar los condones que había en su mesita de noche. No faltaba ninguno, los mismos siete de la última vez. Olió las sábanas para corroborar que no las había cambiado porque siempre lo hacía en domingo.  Buscó en la ropa tirada el calzoncillo en el que no había rastro de semen. El móvil, quería saber con quién habló a las 00:37, la última conexión de wasap que le había visto  por la mañana. Resultó ser su madre que había quedado con él para desayunar al día siguiente. Facebook, Line, Gmail, SMS... El no encontrar nada le desesperó aún más porque se sintió muy ridículo. Derrotado se tumbó sobre la cama y mirando al techo, a la nada encontrada, notó cómo un escalofrío de miedo, ansiedad,  infelicidad y rabia le recorrió todo el cuerpo hasta que rompió a llorar.


miércoles, 16 de octubre de 2013

EL AMANTE AMADO

   Ocurre a veces que, sin darte cuenta, un día  le sueltas a alguien un " te quiero" y  ese alguien responde con un  "yo también". Sobra decir quién es el amante o el amado. Ya lo escribió Antonio Gala en su 'Cuaderno de Amor':  "En toda relación amorosa hay, en último término, un devoto y un dios, un esclavo y un amo. Hay quien rompe a hablar y quien responde...".

   En mi corta aunque azarosa vida sentimental he sido amante y amado. Digo corta porque empecé a ejercer en esto del amor a los treinta, casi un año después de salir del armario. En siete años y cinco relaciones he interpretado dos veces el papel más desagradable y sufrido.  Fue tan catastrófico hacer en mi primer noviazgo de amante que cuando salí de aquel infierno juré, copazo de whisky en  mano y a lo Escarlata O´Hara, que jamás volvería a sufrir por amor.  Qué equivocado estaba, en mi última interpretación de esta tragicomedia que es la vida he vuelto tropezar con la misma piedra en el arte de amar. Amar o querer, pues yo sé querer más que amar, me implica espera, celos, ansia de correspondencia y si me apuras sumisión. Aún así,  de cara a los demás, el de amante es un papel estelar muy agradecido . Todos ven en él al bueno de la película y al amado como al villano. Ahora, que ya sé lo que es querer, más que nunca comprendo lo injusto que fui con mis amantes por menospreciar lo que me dieron y desde este egoísta blog catárquico les pido perdón. 

    Hace dos días que no tengo a mi lado a quien quiero querer, a mi  presunto villano. En un principio fue un pactado amor finito que me niego a extinguir porque presiento que está inacabado. Inútilmente inspiro  un aire que no quiere atravesarme, porque este oxígeno no me sirve, me envenena, me oprime el pecho y me confirma lo que algun hijo de puta un día sentenció: amar duele. 




sábado, 29 de junio de 2013

LA FUGITIVA




'Un juramento que fue promesa fugitiva, una mirada que fue mentira...'




(Canción de Agustín Lara dedicada a primera mujer. Pasaron los años pero ella nunca dejó de amarlo.)

sábado, 1 de junio de 2013

HABLO CONMIGO

   
  Quiero hablar de mi a veces extrema timidez, de los pocos amigos que me quedan, de mi falta de elocuencia, de mi hermana muerta, de mi otro hermano desaparecido, del sobrino que viene en camino al que aprendo a querer, de la belleza de los bancos vacíos, de los museos que me atrapan, del sentimiento de amor frustrado, de la melancolía, de las anhedonias nocturnas, de lo raro e insoportable que puedo llegar a ser y de la maldita genética que me lo ocasiona, del abuso de cervezas,   de las lorzas que circundan mi osamenta,  del coche que estreno el lunes, de los dos días que llevo sin tele  y de mi dimisión irrevocable como amante.




lunes, 6 de mayo de 2013

EL FLAUTISTA DE COÑOLÍN



   Intenté esquivarlo pero se percató de que andaba por allí. Hizo una parada para respirar y se acercó para saludarme. Usó toda la parafernalia usual en él: me abrazó soltando un exultante  "¡qué dices!", se encrespó el flequillo con los dedos y desplegó una sonrisa  avasalladora, de una perfección casi ofensiva. Con eso bastó para engatusarme y que  yo empezara a hablar de forma atolondrada, encasquillándome como una escopeta de plomos. Los demás hombres sin rostro iban pasando por detrás como zombies. Utilizaba una frecuencia onírica de macho alfa que lograba eclipsarlos. A su alrededor, empezaron a acumularse decenas de mujeres en celo que tentaban su paquete mientras me saludaba. Sí, era él, en un sueño más: El Flautista de Coñolín apareció en uno de los casi diez que tuve aquella noche.


'Rostro del Gran Masturbador' - Dalí (1929)

sábado, 30 de marzo de 2013

MÁS AMOR

   
   Huía hasta de mi sombra. Se repetían esos días en los que el hartazgo me consumía y la realidad me superaba. Cogí un mapa y con el dedo índice señalé un lugar donde hiciera calor en un ya insoportable frío y lluvioso Plutón. Buscaba un sitio donde existiera la nada más absoluta. Cuando llegué, me adentré  con miedo en aquella nulidad y me senté sobre un peñasco. Toleré que un pleno Sol me achicharrara la sesera para que me inhabilitase la posibilidad de pensar. Cerré los ojos para ver qué pasaba. En los desiertos no se oye nada.  Los desiertos suenan a eso: a  desiertos. Miento. Se oía el zumbido del viento que movía la retama. Mientras tanto, en mi bolsillo, una maldita raya de cobertura se resistió a desaparecer y el sonido de un whatsapp quebrantó esa paz. Desde un móvil, a quinientos kilómetros de distancia, alguien me recriminaba que no le diese lo que otros con razón me habían exigido anteriormente, lo que quizá no sepa dar por culpa de esta hermética coraza oxidada que me oprime, que me mata de dolor y que cada día me pesa más.


domingo, 17 de marzo de 2013

EN MENTE


   Merodeo por el Centro de Arte Contemporáneo y pienso que debería ponerme el auricular izquierdo en el derecho y el derecho en el izquierdo para oír la música más fuerte. Ir por la vida con auriculares es muy cómodo  porque aunque me aísle parece que no vas solo y me creo que soy invisible. Si he venido solo esta mañana de museos es porque no puedo contar con nadie para verlos.  Salgo del primero impresionado de tanta belleza postmoderna  y  tanteo la idea de hacerme el corte de pelo de lengüetazo de vaca... Camino y bordeo un monte en el centro de la ciudad donde  nos hacíamos pajas  colectivas a lo Krámpack cuando éramos adolescentes. Iba a subir para rememorar escenas pero de mayor me da miedo por si me roban mi nuevo smartphone. Con el móvil le hago fotos a todo: a las ramas, a las piedras, a los troncos, a los cuadros de los museos, a las lámparas de los museos y me creo que soy moderno y artista. Lo cuelgo en Instagram y la gente pulsa el corazoncito, así me siento un poco querido... Las cervicales me siguen doliendo y me  producen vértigos que se parecen a los cuadros del segundo museo que visité esta mañana. Allí me dieron un folleto explicativo del arte indígena australiano  y llego a la conclusión de que cada vez tardo más en leer, que tengo déficit de atención para comprender lo que leo; que mi novio sale en el Fotogramas el mes que viene y yo aún sin terminar el de marzo. Entre Limones, el libro con el que estoy desde hace más de tres meses, me está gustando por la vitalidad que transmite pero que tampoco me cuenta nada... Espero que el semáforo se ponga en verde mientras me pongo chorreando por la lluvia; esta puta lluvia que no cesa y que no deja que se acabe el invierno.  Por esta época ya estaba el año pasado  en la playa haciendo que leía libros  y tumbado al Sol cerrando los ojos para ver el cielo de naranja... Mientras cruzo la avenida, me acuerdo de los amigos que me dejaron premeditadamente de lado y de los que yo dejé cruelmente de niño mediante cónclaves en los que manipulaba quién debiera salir expulsado de la pandilla. Echo mucho de menos a un amigo con el que veía pelis raras y a otro, porque me ponía mogollón. Era duro estar enamorado de tu enésimo mejor amigo y ver cómo le rondaban cientos de zorras cada vez que salíamos de fiesta como si tratase de El Flautista de Coñolín... Debería hacer ejercicios de socialización,  yo que sé, un psicólogo o algo, que con la edad me estoy convirtiendo en un ogro que tiene gran éxito entre sus cientos de amigos del Facebook pero que prefiere viajar solo a acompañado y hacer lo que le venga en gana para poder meterse en museos modernos o charlas de galeristas transexuales a las que a mi gente les importa un mojón y que si los avisase para ir, confirmarían su teoría conspiranóica de lo bicho raro que soy... La timidez, esta maldita timidez que me está matando, que saca lo peor de mí y que con excusas autoprotectoras y miopías operadas hace diez años, no saludo a nadie porque me bloqueo y me siento lerdo en un estúpido traje de neopreno... Voy a sacar el paraguas estampado porque me niego a tener uno negro aunque sea un tío, y es que sinceramente prefiero los estampados de los de señora, mucho más divertidos, que bastante triste es ya la lluvia de por sí... Maldito viejo coche que está en la quinta puñeta; que ayer calculé si me convenía más venir en el Cercanías o en coche y me salía a cuenta hacerlo en lo segundo.  Ya estoy montado, debería lavarlo  o al menos limpiarlo por dentro, pero es que con esta lluvia… Me voy a mi cueva, a ponerme los cojones en la frente comiendo huevos rellenos y a echarme una siesta de dos horas. Después, cuando me levante, con el café que afortunadamente me tomaré ya que al día siguiente no madrugo,  en pleno estado catatónico, catárquico y reparanóico,  escribiré lo que me salga de seguido y con muchos suspensivos, que me apetece hoy porque sí. 


jueves, 18 de octubre de 2012

HUYAMOS


   Y si volviéramos al origen, al principio de todo. Allí donde sólo nos hicieran falta nuestras manos para cazar o recolectar y nuestros brazos para amar. Donde no existieran bancos, ni hipotecas,  ni embargos, ni primas de riesgo y que llegar a fin de mes no fuera un problema pues el tiempo no estaría fragmentado. Un planeta donde para avisarnos sólo nos bastase un silbido para encontrarnos en un lugar en el que, desnudos en la noche, danzáramos alrededor de un fuego…


  Y si volviéramos a crear una civilización que nos gustase más... ¿Era esto lo que queríamos ser hace un millón de años?  Destruyamos de una vez este de por sí ya maltrecho planeta y huyamos a otro. Emigremos para trepar en otros árboles. Huyamos a Plutón.

sábado, 13 de octubre de 2012

MI VIDA PASAR


   El otro día, camino de la estación del Cercanías, capturé esta imagen en mi pueblo. Los bancos, al igual que los trenes, siempre me llamaron mucho la atención. Son espacios de tránsito, de espera, de ver la vida pasar. Cuando miro a viejos sentados me da ternura y nostalgia a la vez. De pequeño solía sentarme con mi abuelo en uno que había en un bulevar del barrio. Allí, al caer la tarde, se reunían siempre en el paseo las mismas personas ocupando los mismos sitios. Incluso las charlas eran siempre las mismas. Yo nunca intervenía y es que por aquel entonces ya empezaba a instalarme en Babia, como hoy me sigo instalando en Plutón. Aún así, recuerdo con felicidad cuando llegaba el momento de ir buscar nuestro sitio. Una vez, una amiga me contó una curiosa anécdota de Cudillero, un pueblo de Asturias que visité en junio. Sentada mientras esperaba que su novio hiciese algunas fotografías al puerto, se le plantó  en jarra una vieja delante y le puso mala cara, casi amenazante. El motivo no era otro que allí, los asientos de los bancos, se heredaban de generación en generación. Una ley natural que al parecer cumplían a rajatabla.

   El banco puede que sea ya uno de los pocos lugares en el que la gente siempre se saluda al acercase, algo ya extinto en esta sociedad tan tecnológica y whatsappeada. Una sociedad enredada y virtual donde los "amigos" se cuentan por centenas pero que en pocas ocasiones seríamos capaces de rellenar ni siquiera uno como el de la foto. A los protagonistas, seguramente no les hizo falta móviles, ni Facebook, ni demás estupideces para encontrarse esa tarde. Cuando la hice me asaltó una duda, un temor. Siempre he tenido mucho miedo a la vejez, miedo al cómo será, al cómo de solo estaré. Me pregunté de qué forma, con la edad de ellos, vería la vida, mi vida pasar.

martes, 14 de agosto de 2012

NENE

  
   Nene: palabra mágica, sinónimo de novios. Surge el llamar a alguien nene cuando presiento que hay algo serio, cuando hablo en diminutivo, cuando me oprime el corazón… Cuando la felicidad es tal que me cago de miedo. A lo largo de mi vida han habido cuatro nenes. Con todos tuve la imperiosa necesidad de llamarlos así. Era un momento culmen, el afianzamiento total, como dijo Clint: “la clase de certeza que sólo se presenta una vez en la vida”. Me es siempre urgente atar cuanto antes el lío y he creído tener esa certeza cuatro veces. Mi existencia en este mundillo quizá sea demasiado corta para tantos. Es posible que mi vida amorosa haya  hecho que se disparen las encuestas sobre el nivel de promiscuidad en las relaciones homosexuales.  A algunos nenes he querido más que a otros e incluso a uno llegué a odiar. Cuando neneo me duele más si la distancia me impide tener la complicidad para nenear todo lo que quisiera. Ahora acabo de ver a mi nene por la webcam. Mi nene, que por eso le quiero, porque es mío, está a quinientos kilómetros  de su nene. Neneamos, reímos,  nos relatamos el día a día y nos adoramos pero siempre se me hace insuficiente. Me hiere mucho el pensar que algún día dejemos de ser nenes por nuestra ausencia física. Empiezo a estar hasta la polla de ser un nene en permanente vía muerta, un nene con fecha de caducidad.




domingo, 18 de marzo de 2012

PELLIZCO

 No veía el momento de cortar la llamada. Tentado estuve un par de veces y es que no soportaba tanto detalle: nombre, perfil de Facebook, aficiones, estudios… Incluso me contó que iba a dedicarle una entrada en su blog. Mi ex, ahora más ex que nunca, me confirmó aquella noche que había iniciado una relación con otro. Mi ego fue brutalmente acuchillado. “Antes que yo, no ha pasado ni un año, tanto no me querría…” Sí, lo sé. Fui muy egoísta al pensarlo. Yo ya había mantenido varias relaciones, algunas con cierta ilusión, pero ninguna cuajó. Intenté, no sé si con éxito, ejercer de “neoamigo” aconsejándole que tuviera con él una felicidad libre de euforia. A pesar de la reyerta emocional, procuré dejar bien patente mi "alegría" por su nuevo estado. El final de la charla se acercó y nos despedimos queriéndonos mucho, como siempre, como seguramente siempre será. Cuando colgué, mi ego damnificado venció a mi corazón pellizcado, por lo que decidí llamar al último tío al que le comí la polla.


viernes, 27 de enero de 2012

EL VIAJE



Y esta noche volveré a surcar los planetas que hasta aquí me traen una y otra vez. Con mis pies rozaré algunos, en otros me entretendré orbitándolos y de todos insuflaré la alegría de vivir. Seré un cuerpo inerte al que los beats de esta música irán marcando espasmódicamente el camino. Se hace duro a veces el periplo entre tanto paisanaje agreste, sin embargo, el conseguir un más que probable descanso hará que el viaje valga la pena.

Sí, ya creo que sí… Morfeo, ya puedes apagar la luz.



domingo, 15 de enero de 2012

EL FOLLADOR DE MENTES

  
  Ahora que por fin dispongo de un catálogo hipertrófico es cuando quiero follar mentes. Mentes en cuyas  mesitas de noche reposen un “Caín” de Saramago, me escupan mientras leen a Bukowski o me hablen como Zaratustra al penetrarlas. Me urge ayuntarme con intelectos que sufran con Pessoa o desgarrarlos como a Lorca.  No le haré tampoco ascos a cerebros retorcidos que me perviertan como Nabokov o que, al taladrarlos, no paren de repetirme lo importante que es llamarse Ernesto. Inteligencias, para mí ajenas, que conozcan la fórmula exacta del placer de saber. Necesito escrutarlas, perforarlas, horadarlas para acabar dominándolas. ¿Lo conseguiré? No lo sé. Entretanto, seguiré practicando más seso.


viernes, 28 de octubre de 2011

YERMO

Si no escribo nada es porque nada me pasa a pesar de cargar con un cerebro hipocondríaco en permanente ebullición. Mi nada está vacía, deshabitada,  ausente de contenido y rellenarla con palabras es tarea absurda. Sin embargo, esta tarde he decidido pervertirla y la he retado al aporrear este teclado en busca de un chispazo que me despierte de este estado tan yermo, aburrido, tan catatónico… Intento frustrado. No ha servido de nada. Me he dado cuenta de que he perdido al llegar a este punto.


PIRATAS - Ansiedad

domingo, 28 de agosto de 2011

ODISEA EN EL ESPACIO



Abandono el planeta. Me han embargado este suelo. Abortada repentinamente la misión. Todo ha sido declarado siniestro total. Regreso al nido, al ¿hogar?, a casa de mis padres. Me quedo sin curro, sin piso, sin novio y desde hace un par de días sin coche. Me voy pero mirando atrás, sin tomar impulso. Aquí dejo a una transexual, ex-presidenta de la comunidad, acusada de intento de violación por parte de la vieja del tercero: una escritora noruega achicharrada por el Sol. A un efebo rubiales con flequillo-cortina que enmudece y se colorea cada vez que nos cruzamos, que va presintiendo pero que aún no tiene claro el  día en el que llegará a ser maricón. A mi vecina de puerta, recién elegida presidenta,  que me confesó en secreto dando de amamantar a su bebé, que si por ella fuera no hubiera tenido hijos. A un matrimonio del Bajo-A que todas las noches saca el mini-plasma a la terraza para cagarse en la madre que parió a Zapatero y a todos los sociatas rojos del mundo mientras visionan "El Gato al Agua". A su hijo, que me saluda todas las mañanas con voz teatral y que vive en otro piso del mismo bloque con su novia; y que descubrí que era actor de porno gay en una de mis pajas vespertinas. A sus  vecinos mariquitas de arriba, que viven con ilusión la experiencia de ser padres y que están hasta la polla  de los jadeos y gritos de la novia del actor de porno gay cuando éste llega a casa. Al viejo tatuado y enamorado de un joven skin más tatuado si cabe y que se hacen de vez en cuando carantoñas en el césped. Al italiano de abajo a la que su ex-mujer juró con gritos vendetta desde la calle el día que se fue. Y a Louise, una inglesa cuasicincuentona del Ático-13 casada con un menudo camarero, una suerte de Mrs. Robinson del siglo XXI a la que me follé.

Llamando a la Tierra. Soy el comandante Arguifonte.



David Bowie - Space Oddity

viernes, 10 de junio de 2011

SU CAMBIO, GRACIAS

Foto de Rafa Díez

Frías, calientes, grandes, pequeñas, sucias,  cuarteadas, sudadas, mojadas, quemadas, rasposas, suaves, uñadas, mancas, transexuadas, quietas, prostituidas, escurridizas, impacientes, tranquilas, autoritarias, entregadas, coquetas, rateras, limpias, asesinas, sigilosas, amaneradas, terroristas, adictas, heridas, bondadosas, prestas, rápidas, discretas, guerreras, sacrificadas, introvertidas, gordas,  mordidas, gruesas, finas, amarillas, negras, blancas, mentirosas, seductoras, pianistas, furtivastersas, ariscas,  obreras, unidas,  anilladas, agrietadas, pijas, déspotas, tiranas, opresoras, vecinas, infantiles, intolerantes, inflexibles, incomplet  , sensibles, pintadas, poderosas, severas, destempladas, amistosas, despreciables, tentadoras, retardadas,  paradas,  duras ...