viernes, 22 de octubre de 2010

Largo encuentro nunca cuajado

A veces, entre alarmas y llamadas, el sueño interrumpido hace que te rindas a la nostalgia más cruel, más punzante, y escribir al alba provoca en ti un mea culpa que te exonera. Se tumoriza en tu cabeza un recuerdo martilleante, que constantemente te repite que algo hicisteis mal, que no acabó bien aquello. Lo que mal acaba no se deshace porque es indeleble y de infinitos fragmentos indelebles que no se unen está hecha la vida. Nunca fueron buenas las melancolías porque siempre fueron despiadadas contigo. Esta madrugada intentas ordenar el desorden de una oda al amigo que ya no está. Aquél que murió ahogado al tragarse, como el amigo del hijo de la novia, un tango de casi diez años. Un lamento continuo de situaciones inventadas o exageradas; otras, las que menos,de verdades amargas pero igual de infumables y correosas que las mentiras. Cuando recreas las noches de juergas descubres que nunca fueron más que eso: etílicos abrazos evaporados con la resaca de continuas exaltaciones de la nada. Porque te duele admitir que no fueron reales, porque nada fue y porque aún no sabes si quieres que lo sean. Otro falso abrazo, éste apresurado, torpe e inconcluso, casi encorvado, sirvió de colofón para aquel encuentro de diez años, porque con resignación aceptas que no era más que un largo encuentro nunca cuajado. Un mentiroso "nos vemos" que ya dura casi un lustro. Una mentira tan grande como la película que acababais de ver.


Misread - Kings of Convenience

2 comentarios:

  1. Duro. Te deja sin palabras. Planchado.

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  2. Y sin embargo sin esos "infinitos fragmentos indelebles que nos martillean", nuestra sensibilidad no sería la misma.
    La nostalgia es sólo la "venda" que cubre la herida que casi siempre es vivir, amigo.
    Bienvenido al club de la "realidad".
    Un abrazo fuerte y sincero.

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