domingo, 19 de mayo de 2013

MADRID EN 19


Fotos instagrameadas con un Sony Xperia S.




















jueves, 16 de mayo de 2013

LA CAMISETA



  Madrid, 12 de mayo, Puerta del Sol. Quince personas desconocidas hemos quedado para ver "Planeta Gómez Keminsky", una genial obra de teatro en un lugar secreto. Salgo de la estación de metro y me topo con una macromanifestación del 12M. Miles de personas reivindicativas y avalanchadas se concentran en la plaza. Son las ocho de la tarde pero un pleno Sol me deslumbra. Me dirijo casi a ciegas hacia el Oso y el Madroño. Allí es la cita de los invitados secretos y donde me espera mi novio. Zigzagueo como puedo entre la muchedumbre hasta llegar a la estatua. Busco sin éxito a mi chico cuando de repente se me acerca un viejo vestido de negro con cámara y trípode-bastón. El hombre me recuerda al viejo de Polstergeist. Me inspira cierta desconfianza y un poco de miedito. Con estilo perruno comienza a merodearme...

—¡Qué bonita camiseta llevas! ¿Es un Picasso? —me pregunta.

—No, es un Bershka —respondo tajante con la amabilidad y simpatía que me caracteriza.

  Me pide como aturullado que le deje hacerme una foto. Acepto con la mala follá que también me caracteriza y dándome las gracias me da un papelito con una dirección web... 


   Plutón, 16 de mayo. Se han acabado las vacaciones y estoy en casa de colada. Vaciando los bolsillos de unos vaqueros encuentro el papelillo y me da por buscarme en esa página. Visto el resultado he llegado a una conclusión: con semejante caruflo, definitivamente mi carrera como modelo está acabada.


lunes, 6 de mayo de 2013

EL FLAUTISTA DE COÑOLÍN



   Intenté esquivarlo pero se percató de que andaba por allí. Hizo una parada para respirar y se acercó para saludarme. Usó toda la parafernalia usual en él: me abrazó soltando un exultante  "¡qué dices!", se encrespó el flequillo con los dedos y desplegó una sonrisa  avasalladora, de una perfección casi ofensiva. Con eso bastó para engatusarme y que  yo empezara a hablar de forma atolondrada, encasquillándome como una escopeta de plomos. Los demás hombres sin rostro iban pasando por detrás como zombies. Utilizaba una frecuencia onírica de macho alfa que lograba eclipsarlos. A su alrededor, empezaron a acumularse decenas de mujeres en celo que tentaban su paquete mientras me saludaba. Sí, era él, en un sueño más: El Flautista de Coñolín apareció en uno de los casi diez que tuve aquella noche.


'Rostro del Gran Masturbador' - Dalí (1929)

jueves, 25 de abril de 2013

LOST IN PLUTÓN



jueves, 11 de abril de 2013

CERCANÍAS, LEJANÍAS


   Quien bien me conoce sabe perfectamente que tengo un ligero déficit de atención. Cuando me hablan me elevo al limbo, cuando veo una peli filmo la mía propia y cuando leo un libro me invaden las musarañas. Sí, es todo muy complicado de comprender, lo sé, o a lo mejor es que también tenéis ese déficit...

   Esta tarde tenía el coche jodido y necesitaba comprarme unos zapatos para una boda. Me fui en el Cercanías y sentado hacía que leía 'La Escafandra y la Mariposa'. Me lo regalaron hace años y en uno de mis viajes de carretera lo metí en el equipaje. No lo leí en esas vacaciones pero, en una parada para repostar, encontré pegada a las rejillas del radiador  una mariposa muerta y pensé que qué mejor sitio para disecarla. Vi la película que se hizo del libro y me impactó sobremanera. Habla sobre un editor francés de la revista Elle que tuvo un accidente de coche a consecuencia de un ataque cerebrovascular que lo dejó en coma durante tres semanas. Al despertarse, mediante un código de pestañeos, dependiendo del número de éstos equivalían a letras,  logró escribir un libro con la ayuda de su enfermera.

   En cada parada, en cada página, alzaba la vista para merodear por entre los pasajeros del vagón: un deportista con tiras terapéuticas en las rodillas, como las que me plantó mi fisio en el cuello con forma de conejito de Playboy; una señora con gafas de sol que adivinaba sobada por la posición de su cabeza; una joven gafapasta que tejía con brío una bufanda multicolor y de la que me proclamé ultrafans... Saqué el móvil para hacerle un Instagram cuando una señora marroquí con la cabeza cubierta por un pañuelo, también multicolor, se dirigió a mí:

-Perdone señor, ¿le importaría cambiarse?, es que si voy de espaldas me mareo.

-Sí, cómo no.- le contesté esbozando una sonrisa de complicidad al cederle mi asiento. Estas cosas me hacen sentirme bien pues con mi supuesta amabilidad le hago entender a la señora morita que no soy racista. A este tipo de estupideces mentales me refiero con lo de las musarañas, que mi cerebro no para de rular...

-Ay, me estoy mareando necesito tomarme la pastilla. ¿No tendrá agua verdad?,- me decía la mujer quejosa.

-No, no tengo lo siento,- le dije pasando la página sin enterarme de lo que decía la anterior.

-Es que esta mañana no me he tomado la pastilla y tengo la tensión por los suelos. Es que necesito la pastilla, me estoy mareando mucho. Me duele este lado, sólo este lado de la cabeza. Es que tengo miedo de que me pueda dar un infarto cerebral...

   Lancé el libro al asiento de enfrente saliendo la mariposa muerta disparada, me levanté y asustado grité a todo el vagón:

-¡¡¡Agua, agua!!! ¡¿Alguien tiene agua?!