sábado, 18 de abril de 2015

MI AMIGA FELI


-¿Cómo te llamas? 
-Arguifonte. 
-Arguifonte… Yo soy Felicia, Feli.


   Feli regenta un nuevo bar cerca de mi trabajo al que voy a sdesayunar todos los días. Rumana de nacimiento, (y española "políticamente" hablando), Felicia es muy alegre  aunque una vez le confesó a un cliente que tomaba vitaminas en Otoño y Primavera. Los humanos depresores sabemos perfectamente lo que eso significa. De unos cuarenta y tantos años si bien aparenta muchos menos, intenta todos los días entablar conversación conmigo pero es muy inteligente e intuye por mi escasa verborrea que soy tímido, enfermizamente tímido y desiste cuando agacho la cabeza para mirar el móvil. Ya sabe qué voy a desayunar por lo que apenas intercambiamos un par de frases al día. Una de estas, “¡Hola mi guapo panadero!”, me la suelta cada vez que entro al local provocando un enrojecimiento instantáneo en mi careto somnoliento. Hoy, después de casi dos meses de conocernos, nos hemos presentado. Cuando acabó mi media hora de desayuno ella estaba en la cocina pelando patatas para hacer tortillas. “Aquí te lo dejo Feli!, le dije antes de irme. Nunca tanta amistad... “¡Gracias cariño!”, me gritó mientras le hacía esta foto a la barra exterior que hoy amaneció con esta pizarra. Sí, la rubia que da la bienvenida es Feli. Quizá mañana, cuando le pida el vaso de agua, articule tres frases seguidas con ella.



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