miércoles, 18 de agosto de 2010

Síndrome de Florencia


El síndrome de Stendhal (también denominado Síndrome de Florencia) es una enfermedad
psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, cOnfUsiÓn e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte.



lunes, 12 de julio de 2010

La siesta


Quitó el silenciador y rotó la mazorca para asegurarse de
que no quedaran balas. Extrajo el cilindro y con un cepillo de dientes mojado en disolvente eliminó los residuos de pólvora. Ayudado con una varilla impregnada en aceite limpió el cañón. Acabó el ritual repasando con un trapo de algodón el armazón. Tras montarla de nuevo, sin dudar, la escondió detrás de la columna del lavabo, encima de donde guardaba el estropajo con el que limpiaba el baño.


La ola de calor africano rugía con fuerza a las cuatro de la tarde de aquel julio en la urbanización. Los rayos de Sol horadaban a sus anchas la persiana del dormitorio. Se acercó al balcón, fijó su frente al caliente plástico y descendió su ojo hasta dar con el rectángulo perfecto. Desde aquel luminoso objetivo contempló con satisfacción su hazaña: En una piscina teñida de rojo, flotaban dos cuerpos que minutos antes hacían saltos bomba. En el césped, junto a unas toallas y chanclas manchadas de sangre, una pequeña radio-cd escupía la última canción del disco de Lady Gaga. Poco antes, con Disco Heaven, cuatro niñas rubias de unos seis o siete años, fiambres ahora como los hombres bomba, coreografiaban a su diva ajenas a que aquel sería su último baile. La calma total era inminente y parecía que el tiempo se hubiese detenido en aquel conjunto residencial. Arguifonte, orgulloso de su provocada quietud, se sentó sobre la cama, abrió el cajón de su mesita y se colocó unos tapones en los oídos. Inocente él, presintió que ya podría echar una muy cálida, aunque placentera siesta.


martes, 25 de mayo de 2010

Gora Jon!


Ramón, bilbaíno, 25 points, posee dos magníficos gatos tumbaos encima de los ojos. Dueño de un flequillazo imitado hasta la saciedad por las mariquitas más modernas, Jon Kortajarena, su nombre artístico, es nuestro Top Model más internacional (con permiso de Velencoso). En 2005 nos descubrió, melena al viento, la fórmula joven de El Corte Inglés y desde entonces su casi insultante rostro de rasgos perfectos ha sido explotado por los más grandes modistillos: Gaultier, Versace, Guess, Cavalli, Armani, D&G... hasta que llegó Tom Ford, lo secuestró y lo convirtió en el muso de sus últimas campañas. Tom transformó a su querubín en un chapero en “A Single Man”, magnífica película sólo estropeada por los quince minutos en los que sale Jon. La mismísima Madonna, tan gran actriz como Jon, no pensó lo mismo y, ávida de carne joven, quiso echarle el lazo tras ver la peli. No aceptó. Jon siguió prefiriendo a Tom y la vieja no le perdonó. Aquí abajo, los mortales del montón, te perdonamos la actuación a cambio de que, calladito, sólo poses para nosotros.

martes, 27 de abril de 2010

El Curioso Caso de Brad II


Brad, actor oklahomanés de 47 años, empezó en esto del faranduleo disfrazado de pollo para una cadena de fast food. Ya en 1991, con sus quince minutos en Thelma & Louise dejó a las salas noqueadas al atracarnos con un secador en mano tras echar un polvazo con la Davis. Alcanzó la gloria como vampiro y nos dejó con un sie7e en el corazón al descubrirnos la cabeza de la Paltrow. A esta pava le siguió otra, Jennifer, hasta dar con una gacela en celo permanente; uno de los animales más bellos del mundo: Angelina. Comprometidos los dos con todas las causas, incluida la de mantener la perpetuidad de la especie, llegaron a afirmar que no se casarían hasta que en los USA se aprobase el matrimonio homosexual. Brad, que lo mismo te hace de gitano que de policía o te coge un arma (secador de pelo según el caso), que te llora como un niño chico, tiene varios títulos olvidables como la almibarada Leyendas de Pasión o la infumable ¿Conoces a Joe Black?, cuya participación en esta última debió acabarse cuando, merecidamente, lo atropellaban en la primera escena. Brad, con un estilo imitado hasta la saciedad, fue nominado al tito Oscar haciendo del más mono de los doce. De los que más de mis doce.

domingo, 11 de abril de 2010

Desinstalado

Hace un par de semanas que ando desinstalando Plutón. Desinstalando un planeta del que me apropié para corromperlo con historias. Apenas queda nada en mi otrora adulterado apartamento, sólo dos copas y un cava para brindar cuando le dé el cerrojazo definitivo. Con egoísmo y vanidad, me aferré con ansias a mi soltería pero un terremoto vital ha provocado que se desplace el planeta cuatro calles de órbita. En estos días mantengo una lucha constante por preservar en mi nueva morada vestigios del pasado. Mi nuevo hogar, mi nuevo Plutón, es mucho más espacioso y la infiltración de memoria no ha hecho más que empezar, sin embargo, ya rebota en sus paredes el eco de discusiones por colocar una estantería, un cuadro… incluso por la posición de una bola de discoteca: testigo poliédrico de excepción en mi antigua morada. El proceso de ensamblaje en la pareja se hace duro en estos días. Asistimos con coraje y cierta resignación, día sí, y día también, a una lucha constante de egos por mantener la especie que fuimos en aras de una utopía que no llega, que quizá no exista, pero que me proporciona calma al pensar en ella. Ahora que vivo placenteramente amarrado y exento de navaja con la que rasgar la cuerda, vislumbro a veces la felicidad esquivando con maestría la tormenta que desató la mudanza. Esta noche, cuando regrese a casa, me apuesto lo que sea, incluso mi bola de discoteca, a que volverá la tempestad para después calmarla, como siempre, follando y/o amando mi anhelada utopía.