Si no escribo nada es porque nada me pasa a pesar de cargar con un cerebro hipocondríaco en permanente ebullición. Mi nada está vacía, deshabitada, ausente de contenido y rellenarla con palabras es tarea absurda. Sin embargo, esta tarde he decidido pervertirla y la he retado al aporrear este teclado en busca de un chispazo que me despierte de este estado tan yermo, aburrido, tan catatónico… Intento frustrado. No ha servido de nada. Me he dado cuenta de que he perdido al llegar a este punto.
"R.E.M. (Rapid Eye Movements) es una fase del sueño durante la cual se presenta la mayor frecuencia e intensidad de las llamadas ensoñaciones (sueños, las escenas oníricas). Durante esta fase los ojos se mueven rápidamente y la actividad de las neuronas del cerebro se asemeja a la de cuando se está despierto, por lo que también se le llama sueño paradójico..." (Copieteado de la Wikipedia).
Ya. Ya sé que lo sabéis. En realidad no es más que una excusa para poner un vídeo de estos cabrones que se han separado hoy. Michael Stipe no ha podido ser más elegante para despedirse: "La habilidad para ir a una fiesta es saber cuándo es hora de irse".
Espera, un ratito más… Concéntrate tío. ¿En dónde estaba? Ah, vale, la orgía entre los matorrales. “¡Dale, dale!” me jalean los que esperan mientras yo peto al negro… ¡Ey, se escapó!¡Mierda! A ver cómo seguía... Una playa. Sí, sí, era una playa. Una playa desierta de arena oscura. Un hombre barbudo y en cueros sale de una cueva. Viene hacia mí. Reconozco esa barba y la forma de sus pezones pero poco más. “Sé quién eres. ¿Vamos a follar verdad?” Se me acerca tieso… Me estoy meando. Joder, si aguanto un poco más quizá lo recupere. ¡Mecagontó! Cómo era, cómo era, cómo era... ¿Y si muevo rápidamente los ojos?… Un supermercado, un viejo, una caja y un billete de vuelta: “Su cambio gracias”... ¡Al carajo todo! Me rindo. Son ya las siete y diez. Será mejor que me levante de la cama.
"Eres un chico soñador y desde niño siempre quisiste saber qué hay más allá de las nubes. Siempre en la Luna preguntándote si existe la vida extraterrestre. Los dioses no contestan, los héroes no responden y se requiere a alguien de carne y hueso que nos salve..."
-Soy tuya. Estoy hecha a tu medida y acabas de decirme que te gusto. -¿He dicho eso? -Sé que me miras... Desde que me trajiste aquí prácticamente vivimos en la misma habitación.
Abandono el planeta. Me han embargado este suelo. Abortada repentinamente la misión. Todo ha sido declarado siniestro total. Regreso al nido, al ¿hogar?, a casa de mis padres. Me quedo sin curro, sin piso, sin novio y desde hace un par de días sin coche. Me voy pero mirando atrás, sin tomar impulso. Aquí dejo a una transexual, ex-presidenta de la comunidad, acusada de intento de violación por parte de la vieja del tercero: una escritora noruega achicharrada por el Sol. A un efebo rubiales con flequillo-cortina que enmudece y se colorea cada vez que nos cruzamos, que va presintiendo pero que aún no tiene claro el día en el que llegará a ser maricón. A mi vecina de puerta, recién elegida presidenta, que me confesó en secreto dando de amamantar a su bebé, que si por ella fuera no hubiera tenido hijos. A un matrimonio del Bajo-A que todas las noches saca el mini-plasma a la terraza para cagarse en la madre que parió a Zapatero y a todos los sociatas rojos del mundo mientras visionan "El Gato al Agua". A su hijo, que me saluda todas las mañanas con voz teatral y que vive en otro piso del mismo bloque con su novia; y que descubrí que era actor de porno gay en una de mis pajas vespertinas. A sus vecinos mariquitas de arriba, que viven con ilusión la experiencia de ser padres y que están hasta la polla de los jadeos y gritos de la novia del actor de porno gay cuando éste llega a casa. Al viejo tatuado y enamorado de un joven skin más tatuado si cabe y que se hacen de vez en cuando carantoñas en el césped. Al italiano de abajo a la que su ex-mujer juró con gritos vendetta desde la calle el día que se fue. Y a Louise, una inglesa cuasicincuentona del Ático-13 casada con un menudo camarero, una suerte de Mrs. Robinson del siglo XXI a la que me follé.
Llamando a la Tierra. Soy el comandante Arguifonte.